martes, 7 de marzo de 2017

Día 2 "Joaquina y Campeche"


Mi compañera de habitación del hostel me invita a hacer una travesía a pié desde la playa de Joaquina hasta la de Campeche siendo aproximadamente 6 Km la distancia que recorreríamos en total.
La playa de Joaquina era preciosa. Estaba llena de gente. Ahí aproveché a probar por primera vez el agua de coco que, en mi humilde opinión, no es muy diferente al agua mineral.
La caminata hasta Campeche se nos hizo muy larga, sobretodo porque decidimos efectuarla recorriendo la playa. La arena era el mayor obstáculo ya que hacia más pesado el andar, pero también tuve el "honor" de conocer lo que se siente ser picada por una "agua viva." El dolor de la picadura se asemeja a un láser que acuchilla la zona afectada. No hay mejor remedio que el vinagre para estos casos. 
Luego del arduo recorrido, llegamos a la playa de Campeche. No era demasiado diferente a las otras playas que habíamos divisado mientras caminábamos, pero lo que si me cautivó fue la comida que almorzamos. Jugo de maracuyá, camarones fritos, papas fritas y mi ahora nueva comida preferida: El arroz con feijoada.

Día 1 - "La Llegada"




Luego de largas horas de escala en diferentes aviones de la compañía Latam, he llegado a Florianópolis, capital del estado de Santa Caterina al Sur de Brasil.

Me recibe un aguacero que a diferencia de los presenciados en mi país, culminan rápidamente y dan paso al sol abrasador tan característico de Brasil. 
Mi lugar de hospedaje será Barra da Lagoa cuya ubicación es al noreste de la isla.
Al llegar, siendo casi las 22hs del día 05/01/17, observo un distrito sumamente tranquilo cuyas calles ahora están cubiertas de una pequeña capa de agua, producto de los chubascos que han caído en el día.
La emoción de haber llegado a un lugar tan contrastante con la Ciudad de Bueno Aires, provoca en mí la necesidad de conocer su playa de noche.
Camino de forma recta por una de las calles aledañas al hostel en el que me hospedo y allí veo nitidamente el límite entre la calle y la arena. A pesar de ser de noche, el sonido del mar que yo tanto extrañaba, empalaga mis oídos y allí permanezco un tiempo, con mis pies enterrados en la arena, diciéndome a mi misma "¡Ya estás en Brasil!"